"La disolución del nosotros".
En un contexto global, a propósito del manifiesto de Palantir, marcado por el avance de las tecnologías, el poder de las corporaciones y el cuestionamiento creciente a las instituciones tradicionales, la democracia vuelve a ser objeto de debate. A partir de ideas que circulan en ámbitos filosóficos y políticos contemporáneos, conversamos con el pensador Francisco Tomàs González Cabanas sobre el concepto de “república tecnológica”, la posible crisis del sistema democrático y los desafíos que enfrenta la sociedad actual. Por Florencia Romero.
¿Se terminó la democracia tal como la conocíamos o estamos frente a una transformación de su forma?
Los que están detrás de los que ordenan en el mundo, fueron muy categóricos a partir del manifiesto de Palantir. Lo único que puede constituir unidad y sostener un resquicio de lo público, es la seguridad y el control. No tiene más sentido el participar en una entidad de lo común ya disuelto en lo real y en lo posible. Nos están diciendo que votar, que es el último escalón de la pretensión democrática, ya dejará de pertenecer al orden de lo necesario para organizarnos políticamente.
¿Es posible que libertad y democracia sean incompatibles, como sostienen algunos pensadores contemporáneos?
Es uno de los supuestos teóricos de los que parten. Y en tal imposibilidad aplican el híper-pragmatismo, ante un escenario bélico y hostil, dónde las decisiones sin discusión deben seguir siendo tomadas por los que tienen el poder de hecho para hacerlo. El dominio de la energía que alimenta los algoritmos y que controla nuestros deseos.
¿Estamos ingresando en un orden postdemocrático o se trata de una exageración conceptual?
Sí o ante la renuncia de la pretensión democrática que finalmente nunca ha ocurrido y que ya no tiene sentido que sigamos anhelando.
¿Qué implica que grandes corporaciones tecnológicas emitan manifiestos políticos?
Un síntoma claro del clima de época. La función que otrora cumplían los partidos políticos, ante el renunciamiento de sus actuaciones, son suplidas por empresas o individuos asociados por un interés concreto y poder de hecho, que nos explican en términos claros lo que está ocurriendo en el mundo y lo que seguramente se profundizará.
¿Estamos frente a una nueva forma de gobierno corporativo o plutocrático?
Es la etapa del sinceramiento gradual. Progresivamente se va construyendo la legitimidad del nuevo orden, instituyendo previamente los paradigmas que desplazaron los anteriores, el campo simbólico de lo virtual y la validación que se fortalecerá mediante la inteligencia artificial que será el ámbito hegemónico de lo gnoseológico.
¿Puede una élite tecnológica reemplazar la legitimidad del voto popular?
Hace tiempo que se viene horadando la legitimidad popular con notable éxito. La baja de índices de participación o los votos en negativo, las próximas estaciones, vía el tren acelerado del algoritmo, será la pérdida del sentido, por ende del deseo, de ser parte de algo inexistente, como, la estación de lo público, de lo común o de lo político.
¿Es viable hoy un “gobierno de los sabios” o representa un riesgo para las sociedades democráticas?
Dentro de la situación en la que nos encontramos, que estos señores que nos están diciendo que las decisiones las tomarán o seguirán tomando, ya sin tapujos o barbijos democráticos, los que tienen, no estaría mal que se nutran, formen o tengan en cuenta el valor clásico del conocimiento, de hecho no es casual que uno de los integrantes de Palantir, Karp tenga formación filosófica.
¿El lenguaje políticamente correcto limita el pensamiento crítico o lo ordena?
En todo caso lo limita. No estamos en una coyuntura dónde tengamos que priorizar las formas, en la continúa expansión de lo que vivimos. De hecho es otro lenguaje, el de las redes, lo virtual y el que nos va a terminar de imponer el algoritmo o la inteligencia artificial.
¿Cómo influye el lenguaje en la construcción del poder y la ideología?
El nombre es el arquetipo de la cosa, dice Borges que escribió Platón en el Crátilo. En el principio era el verbo, las sagradas escrituras. Los guaraníes, creían que el alma residía en la palabra y los filósofos de la hermenéutica creen en la historicidad desde que somos una conversación. Palantir lo sabe claramente por ello, señalan que la conflictividad presente no es nuclear, sino de alguna manera energética para dominar lo conceptual mediante la inteligencia artificial.
¿La narrativa de un mundo hostil justifica una mayor militarización de la sociedad?
Al concluir el tiempo de las palabras, abrevadas en lo enciclopédico, y al haberle dado un tiempo más que suficiente a la posibilidad democrática, que nunca ocurrió, el imperio de la dinámica de los hechos, determina que los recursos, se disputen mediante la imposición violenta de las voluntades. La muerte del derecho internacional es una clara muestra de esto.
¿La seguridad se ha convertido en el valor principal por encima de la libertad?
Sí. Estamos en un estado ideal de lo hobbesiano. Es Hobbes más Bentham y el panóptico, el control. Es una profundización de la lógica del country o barrio cerrado. Supongamos que dentro de muy poco en los mismos, además de autarquía financiera tendrán la posibilidad de imponer su propia ley, que seguramente será distinta a la que se aplique en el barrio vecino o por fuera de sus límites.
¿Por qué países como Argentina aparecen en estos debates globales?
Nosotros estamos alineados institucionalmente con los que piensan y actúan de esta manera. Al punto que uno de los socios fundadores de Palantir se radicó por unos meses en Buenos Aires.
¿La llamada “grieta” es un fenómeno local o parte de una dinámica más amplia?
Es la disolución del nosotros. Sólo existimos los unos y los otros. Individuos asociados por intereses comunes, básicamente de seguridad y control, y en disputa por los recursos, que como siempre son escasos y que puntualmente se disputan en forma virulenta por la cuestión energética.
¿La democracia está en crisis o lo está nuestra forma de entenderla?
Los demócratas abandonaron la razón conceptual de la democracia. Desustancilizaron la palabra y bastardearon la promesa y la expectativa. Más luego no fueron capaces de construir relatos nuevos, ante un público que hace tiempo abandonó la sala. Estamos afuera, en la diáspora, en el desnorte, en el medio de la noche de la selva negra, y falta mucho aún para que ocurra el claro del ser.
Si la democracia agoniza, ¿qué sistema podría reemplazarla sin perder legitimidad?
En tal lugar y momento, de oscuridad y frío, todo lo circundante nos es amenazante. De allí que resulte que ansiemos seguridad y control ante lo inmediato, así represente incluso, el odio al otro o la imposibilidad de constituir un nosotros.
¿Es posible pensar una alternativa desde América Latina?
Nosotros, desde nuestro humilde lugar lo venimos haciendo desde hace tiempo. Con nuestra escuela de pensamiento, nuestro centro de estudios, en la organización de simposios, de seminarios, de espacios de pensamiento. Ahora estamos organizando con la Facultad de filosofía de la Universidad de Guadalajara, el segundo congreso para abordar la pobreza como significante amo o como pobreza ontológica, para octubre de este año en México.
¿Qué significa hoy incluir en términos políticos reales?
La inclusión está dada en base a la utilidad. La utilidad en medida que determine y necesite el algoritmo. Es decir nos han inoculado hace tiempo la forma en la que nos estamos comportando. La inteligencia artificial nos organiza el vacío, el vaciamiento que nos produce el que siempre exista una respuesta, la no posibilidad del error, de tener la seguridad de que no exista lo incierto, que sepamos que ocurrirá luego de muertos o de cómo seremos recordados.
¿Conceptos como “la tierra sin mal” pueden ser una alternativa concreta?
Es la salvaguarda de lo utópico, del deseo primigenio que no necesariamente es un retorno romántico a un primitivismo imposible. Es que regresemos del destierro, a que cómo expresó el poeta, “pletórico de mérito, más poéticamente reside el hombre en esta tierra”.

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