Declaración de Mayo del 2026 del Parlamento Filosófico. Imposible es renunciar a la voluntad, a partir de la cuál se alumbra cierta intención, al menos como noción. Situados desde tal lugar, inevitablemente representamos, a nosotros mismos en lo que no hemos sido ni lo que seremos, cómo el derecho a creer representar a los que ya no están. No tensionamos, ni discutimos por la clásica legitimidad representativa, agonizante desde hace tiempo. Sostenemos la legitimidad argumental. Nunca dejaremos de ser una conversación. Tampoco hay nada más por fuera del texto. Es una obligación moral para el que cree saber o busca tal dimensión, decir o escribir, todo aquello que el otro no quiera o pueda escuchar. Espacios, ámbitos, lugares en dónde esto ocurra, es la prioridad crear, sostener o profundizar. Años después de nuestro alumbrar y sesionar, la melodía recurrente vuelve a ser la base musical para que nos escuchemos. Sí el estado, como sitio de un nosotros en detonaci...
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