La constitución del poder argumental.
En un ámbito desterritorializado, posible virtualidad mediante, un conjunto de subjetividades se dieron cita para ejercer una representación de hecho, desde la perspectiva de la filosofía o la búsqueda del conocimiento. Sin pretensiones, premeditadas o finalidades, pero con la intención de brindar lo que dieron en llamar legitimidad argumental, tanto a las aldeas de las que son parte a nivel presencial, como a la globosfera general, un viernes de junio se plasmó la idea teórica en un aquí y ahora práctico y asequible.
Alumbrado el concepto que puede ser el origen, el inicio, de un poder argumental que orbite en el o con el resto de los poderes, la asamblea, parlamento o congreso filosófico, se integra mediante la participación de quiénes así lo deseen, teniendo para ello una trayectoria (no necesariamente académica) en el campo de la filosofía (entendida cómo la dinámica de las primeras y las últimas causas) o en la búsqueda del conocimiento (vinculado a un dar, a un darse o brindarse, desde lo individual a lo general, de lo privado a lo público) a los efectos de sesionar, en modo virtual, al menos, una vez al mes, bajo un tema específico, para concluir con la elaboración de un dictamen que contenga una parte resolutiva y otra argumental.
Los ejes rectores del poder argumental, tienen que ver con una lógica horizontal, que se inicia en lo filosófico pero que se expresa en lo político. Un ritmo dinámico o líquido antes que rígido o pétreo. Unas condiciones materiales de funcionamiento que implique el espacio y el tiempo signado, por el transcurrir de lo real-inasible, en su traducción de lo virtual-real, como lo han sido las normas universales surgidas en la pandemia (un gobierno mundial) o como lo son las monedas virtuales o cripto-monedas.
El parlamento, asamblea o congreso, tras el dictamen que terminan de confeccionar sus integrantes (bajo modalidad colectiva) intercederá ante las restantes instituciones públicas para que la resolución emitida tenga un efecto concreto y palpable.
Habiéndose constituido este poder en representación directa del saber, conocimiento o pretensión de los mismos o búsqueda de tales, la institución como tal de un poder argumental, puede vivir dentro o convivir con el resto de los poderes existentes, sin necesidad de que la existencia de este pliegue de un desarrollo irrevocable de lo humano, excluya las otros poderes instituidos por más crisis de legitimidad o utilidad que atraviesen estos.
Esta disposición de integrar las diferentes multiplicidades, no niega la identidad de quiénes crean en monopolios de ejercicios del poder, sin embargo, propone un entendimiento de la autoridad que vaya en sintonía con el discurrir de la expresión de alteridades, de otredades y de ipseidades para consensuar en una práctica de abordar los problemas cotidianos y reales desde una asunción de urgencias que establezca una lista de prioridades a ser resueltas.
La primera sesión del parlamento, congreso o asamblea filosófica, abordó como primera temática la cuestión de la pobreza y luego de un fecundo intercambio, se dispuso la construcción de un texto colectivo, que bajo formato de dictamen, posee una parte resolutiva o imperativa y otra fundamentada o argumental.
Dentro del barrio de la intelectualidad, no son pocos los que creen haber salido del barro, que oscurece la luz de las producciones intelectuales, de quiénes se resguardan en las supuestas certezas de las evaluaciones ciegas, pares y de las escalas indexadas de lo cierto e incierto, de la cantidad de horas cátedra o de alumnos bajo tutela, de libros publicados o artículos citados cómo sí, en estos desarrollos, descansen nada más que la funcionalidad de los que trabajan con ideas, palabras, conceptos, pensamientos o sensaciones dispuestas bajo vocablos con significados.
El hombre, la mujer o la categoría semántica que cada quién desee, vinculado al saber o su búsqueda, debe dar un testimonio, acabado y puntual, en el obrar de lo político (mucho más allá de lo ideológico en tiempos de la muerte de las mismas o en el regreso de tales en condición fantasmagórica) y con ello, en la interdicción del circuito del sujeto y su vínculo irreversible con el objeto, en la contribución que se hace desde el inicio o el vamos, a un sistema de organización o político, que desde hace años, demuestra más sus faltas, carencias o ausencias antes que lo que brinda u otorga, y de la promesa incumplida de estos saldos que cada vez se hacen más crecientes y abultados.
El Parlamento, Congreso o Parlamento filosófico, como toda institución, comunicará los dictámenes a los que arribe como sus próximas acciones o actividades, dejando por sentado que se ha constituido y que de esta manera se presenta en sociedad, en comunidad, en horda.

Comentarios
Publicar un comentario